
Hermanos, vosotros no vivís en tinieblas; por tanto el día del Señor no debe sorprenderos como si fuera un ladrón.
1 Tes 5,4
"La lámpara de tu cuerpo son tus ojos; si tus ojos están sanos, todo tu cuerpo estará iluminado; pero si están enfermos, tu cuerpo estará oscuro. Cuida por tanto, de que la luz que hay en ti no esté apagada."
(Lc 11,34)