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Canal Diocesano - Popular TV

Radio Santa María de Toledo "PAN DE VIDA"

Pueden escuchar el programa de radio "Pan de Vida" del Arzobispado de Toledo, España. Programa dedicado a fomentar la Adoración Eucaristica perpetua en la Diócesis de Toledo desde que se inició en el año 2005. Lo interesante de este programa es que durante la primera media hora son testimonios de personas que participan en la adoración y cómo les ha cambiado la vida. En la segunda parte D. Jesús, sacerdote y rector de la Capilla, aclara dudas que le surge a la gente, con sencillez y fiel a la doctrina. El Horario (ESPAÑA) Jueves 20 a 21 horas-- Viernes 1 a 2 horas-- Sábado 0 a 1 horas-- Domingo 9 a 10 horas
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miércoles, 13 de marzo de 2013

Palabra de Dios en la vida de la Iglesia

Redescubrir el puesto central de la Palabra de Dios en la vida de la Iglesia quiere decir también redescubrir el sentido del recogimiento y del sosiego interior.

miércoles, 8 de diciembre de 2010

La Inmaculada nos dice: "Confiad en Jesús, Él os salvará"


El cardenal Cañizares recuerda en Valencia que la devoción a la Inmaculada es garantía de confianza en la victoria del bien sobre el mal

Por SIC el 9 de diciembre de 2010

El cardenal Cañizares llama a “confiar en la victoria de Dios sobre el mal” ante las “dificultades en la Iglesia y en el mundo”En su homilía en la misa de la Inmaculada, asegura que “nadie ha hecho más que María por la paz”
El cardenal Antonio Cañizares, prefecto de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, ha hecho hoy un llamamiento desde Valencia, donde ha presidido la misa en la solemnidad de la Inmaculada Concepción, a “la confianza en el amor de Dios y en su victoria sobre el mal”, ante las “muchas dificultades, grandes y graves, en la Iglesia y en el mundo, también en España”.
El purpurado, que ha presidido la misa en la Catedral, invitado por el arzobispo, monseñor Carlos Osoro, ha asegurado en su homilía que “con Dios y con María Santísima, no caben el desaliento ni la desesperanza porque su victoria sobre el mal no tiene vuelta atrás”.
El Cardenal ha reconocido que “vivimos unos momentos en que no se sabe lo que es el mal o se piensa que apenas hace daño el hacerlo”, a pesar de que “el mal envenena siempre al hombre, lo empequeñece, lo daña”. Al mismo tiempo, “muchas y muy poderosas son hoy las fuerzas sociales, culturales y políticas que, tan irresponsable como ciegamente, y tan en contra el hombre y su futuro, pretenden arrebatar a niños y jóvenes la fe de nuestros padres o al menos entorpecer al máximo su debida transmisión”.
Ante esta realidad, “la desesperanza es una verdadera tentación, una auténtica amenaza que, dadas las circunstancias, hoy nos corroe de manera muy particular”, ha añadido el Cardenal.
Sin embargo, también es cierto que “Dios nos ama irrevocablemente, que de los males saca bienes para sus hijos, y que donde abunda el mal, Dios lo anega con la sobreabundancia de su gracia y su amor, como en María Purísima”.

“En nuestra debilidad actual se manifestará también el poder de la gracia de Dios”

“Nunca nadie ha hecho nada más decisivo para la paz y esperanza de los hombres como María con su sí a Dios”, ha proclamado el purpurado valenciano, que mañana será investido doctor Honoris Causa por la Universidad Católica de Valencia “San Vicente Mártir”.
En otro momento de su homilía, el Cardenal ha resaltado que “Dios quiere que seamos santos y no nos limitemos a la mediocridad y superficialidad de nuestro ambiente”, y ha precisado que, además, “Dios nos llama a la humildad y la confianza, seguros que en nuestra debilidad actual, la de nuestra cultura y nuestra sociedad, de nuestras comunidades cristianas y de nuestra actual situación de precariedad y crisis, se manifestará también el poder de la gracia de Dios y su misericordia”.
Por ello, el purpurado ha lamentado los efectos de la pérdida de la fe en Dios y ha asegurado que “no hay mayor callejón sin salida, ni mayor pobreza y desamparo de un pueblo, sobre todo si se minimiza el daño de esa pérdida y se intenta pasar de largo ante sus efectos destructivos deshumanizadores, porque entonces el interior de las personas y los pueblos se convierten en un desierto”.
Para evitar estas situaciones, el cardenal ha hecho un enérgico llamamiento a “abrir las puertas de nuestras vidas de par en para a María, la madre de Dios, sin cortapisa alguna; lo necesitan urgentemente, más que el pan, los niños y los jóvenes, en especial”.
Con el cardenal Cañizares, han concelebrado el arzobispo de Valencia, monseñor Carlos Osoro y su obispo auxiliar, monseñor Enrique Benavent, además una cuarentena de sacerdotes entre los que se encontraban los miembros del cabildo de la Catedral y los rectores de los seminarios de Valencia. En la misa, han participado todos los estudiantes y formadores de los Seminarios de Valencia y centenares de fieles que han abarrotado el templo. Entre otras personalidades se encontraban el vicepresidente tercero del Consell, Juan Cotino, el vicegran canciller de la UCV, José Tomás Raga, y el rector, José Alfredo Peris.
Al término de su homilía, el cardenal Antonio Cañizares ha invocado la intercesión de la Virgen María para la “urgente e inaplazable nueva evangelización”, para que vele “especialmente por las familias”, y para que, como patrona de España nos ayude a salir de esta crisis que “tantos estragos produce”. También ha implorado a María Inmaculada que “ayude a la Universdidad Católica San Vicente Mártir”, que hoy cumple siete años de su fundación y que mañana investirá como doctor Honoris Causa al cardenal Cañizares, “para que sea lugar donde se busque y encuentre la Verdad, y se enseñe la verdadera sabiduría para ayudar a la transformación de la Humanidad.”

(Foto: Alberto Sáiz)

jueves, 18 de noviembre de 2010

“EL PAPA DE LA PALABRA DE DIOS” BENEDICTO XVI


El jueves día 11 de Noviembre se ha presentado oficialmente la Exhortación Apostólica postsinodal sobre la Palabra de Dios en la vida y en la misión de la Iglesia que lleva por título "VERBUM DOMINI". Es el fruto de los trabajos de la XII Asamblea general ordinaria del Sínodo de los Obispos, que se celebró en Roma del 5 al 26 de octubre de 2008.
El Documento subraya el deber de los cristianos de anunciar la Palabra de Dios en el mundo en el que viven y actúan. Un Capítulo de la Exhortación se detiene en analizar La misión de la Iglesia: anunciar la Palabra de Dios. En él se afirma que la Palabra nos compromete no sólo como destinatarios sino también como sus anunciadores. De hecho, todos los bautizados son responsables del anuncio de la Palabra de Dios de la cual proviene la misión de la Iglesia. La Iglesia está orientada al primer anuncio, ad gentes, a quienes todavía no conocen al Verbo, Palabra de Dios, pero también a quienes han sido bautizados pero no suficientemente evangelizados y necesitan una nueva evangelización para descubrir la Palabra de Dios. La credibilidad del anuncio de la buena nueva depende del testimonio de la vida cristiana.

De la necesidad de impulsar una Nueva Evangelización a través de la misión ad gentes, tal y como propone la Exhortación Verbum Domini, ha hablado el Papa Benedicto XVI con el iniciador del Camino Neocatecumenal, Kiko Argüello, en una audiencia privada, el día 12 de Noviembre. Son las Comunidades Neocatecumenales una de las realidades eclesiales que mejor han puesto de manifiesto la centralidad de la Palabra de Dios para la vida de los cristianos. De hecho, cada semana, se reúnen para celebrar la Palabra de Dios como lámpara para el camino y alimento necesario para discernir la voluntad de Dios en todos los asuntos de la existencia cristiana.
Uno de los grandes desafíos pastorales, hoy, en la Iglesia, es poner en manos de los fieles laicos la Escritura para que sea el pan que alimente sus vidas. Ya decía San
Jerónimo que “ignorar las Escrituras significa ignorar a Cristo”. En el fondo, el gran desconocimiento de la persona y el mensaje de Jesús, proviene, precisamente, del gran desconocimiento que la mayoría de los bautizados tienen de la Biblia como Palabra de Dios.

miércoles, 14 de abril de 2010

Benedicto XVI y los Niños de primera comunión.

A veces me he preguntado cuantos ancianos de más de 80 años están al frente de empresas pequeñas o medianas familiares, trabajando muchas horas cada día. Creo que serán muy pocos. La mayor parte están disfrutando de una bien merecida jubilación, con las limitaciones de salud, propias de esa edad.
Benedicto XVI, con 83 años, cumple en abril su quinto año al frente de la institución más grande del mundo, no exenta de problemas en una sociedad muy compleja, a una edad en la que otros realizan actividades sin especial responsabilidad. Sólo ese dato dice muchas cosas a su favor. Entre su abundante trabajo están los textos que escribe para su publicación y para discursos.
El Papa tiene detractores que son más aficionados a los titulares entrecomillados y glosados que a acudir directamente de las fuentes. Y precisamente leer sus escritos es una de las mejores formas que hay de conocerle y de ser justos en los juicios que se hacen de él.
Este brevísimo vídeo me gusta porque recoge al Papa que explica la doctrina cristiana a unos niños razonada y emotivamente:

martes, 30 de marzo de 2010

Postal de Pascua


La Semana Santa del Papa en directo por Internet


Una iniciativa de Pope2You


CIUDAD DEL VATICANO, domingo, 28 de marzo de 2010 (ZENIT.org).-

Con motivo de la Semana Santa y de la Pascua, Pope2You (http://www.pope2you.net/) ofrece en directo --en vídeo-- las celebraciones presididas por Benedicto XVI.

Por primera vez, este portal para los jóvenes, promovido por le Consejo Pontificio para las Comunicaciones Sociales, transmite estos eventos con comentarios en cinco idiomas (español, inglés, italiano, francés, inglés y alemán).
El servicio es ofrecido y promovido por el Centro Televisivo Vaticano, Radio Vaticano, el Servicio Internet de la Santa Sede, con el apoyo técnico de la agencia multimedia H2onews.org.

Además de este servicio, Pope2You vuelve a presentar una colección de postales virtuales para felicitar por la Pascua de Resurrección, con imágenes del Santo Padre, que pueden compartirse con los amigos a través de Facebook, correo electrónico, o que pueden descargarse en el propio ordenador.

martes, 2 de marzo de 2010

El Papa recibe la invitación oficial para visitar Galicia en 2011


En audiencia Alberto Núñez Feijóo, presidente de la Xunta


CIUDAD DEL VATICANO, lunes 1 de marzo de 2010 (ZENIT.org).- El presidente de la Xunta de Galicia, Alberto Núñez Feijóo, invitó este lunes a Benedicto XVI a visitar su comunidad autónoma en 2011, año en que se celebra el octavo centenario de la consagración de la catedral de Santiago de Compostela.
La invitación del presidente del gobierno autonómico gallego tuvo lugar durante una audiencia en el Vaticano, en la que estuvo acompañado por el arzobispo de Santiago, monseñor Julián Barrio. Sus huéspedes, presentaron al Santo Padre las actividades del Año Santo Compostelano 2010 y le entregaron la primera medalla conmemorativa.
En declaraciones a los periodistas tras la audiencia, Núñez Feijóo manifestó el deseo de que "podamos tener buenas noticias" con respecto a la invitación expuesta al Santo Padre. "Simplemente lo espero como gallego y como presidente de la Xunta", puntualizó.
"Esa noticia le corresponde confirmarla al Papa y a sus colaboradores", reveló.
Según relató, en el encuentro tuvo la oportunidad de comunicar al Papa la importancia que tiene para Galicia y para toda España la celebración del Año Santo Compostelano, que no se repetirá hasta 2021, y ratificó el significado de este evento a raíz de las raíces cristianas de Europa.
La delegación gallega regaló al Papa una miniatura del famoso botafumeiro de la catedral compostelana y una copia en gallego del Códice Calixtino, el manuscrito del siglo XII sobre las peregrinaciones a la tumba del apóstol.
El político gallego anunció que en mayo se inaugurará una exposición en el Brazo de Carlo Magno, en un lateral de la plaza de San Pedro, en el Vaticano, sobre el primer arzobispo de Santiago, monseñor Diego Gelmírez (o Xelmírez, 1059-1139), que impulsó la construcción de la catedral.
El obispo de Roma tiene previsto visitar España en agosto de 2011 con motivo de la Jornada Mundial de la Juventud de Madrid. El 17 de febrero, el padre Federico Lombardi S.I, director de la Oficina de Información de la Santa Sede, confirmó que se está analizando también la invitación que el Papa ha recibido para consagrar el templo de la Sagrada Familia de Gaudí, en Barcelona.

lunes, 1 de marzo de 2010

Sólo en el “nosotros” podemos escuchar realmente la Palabra


Benedicto XVI: Sólo en el “nosotros” podemos escuchar realmente la Palabra

Palabras al concluir los Ejercicios Espirituales en el Vaticano

CIUDAD DEL VATICANO, domingo 28 de febrero de 2010 (ZENIT.org).- Publicamos a continuación las palabras que Benedicto XVI dirigió este sábado a los presentes en la Capilla Redemptoris Mater del Palacio Apostólico Vaticano en la conclusión de los Ejercicios Espirituales predicados al Papa y a la Curia Romana por el salesiano Enrico Dal Covolo.

* * *

Queridos Hermanos,
Querido Don Enrico,
En nombre de todos los aquí presentes querría de todo corazón decirle gracias a Usted, Don Enrico, por estos ejercicios, por el modo apasionado y muy personal con el que nos ha guiado en el camino hacia Cristo, en el camino de renovación de nuestro sacerdocio.
Usted ha escogido como punto de partida, como trasfondo siempre presente, como punto de llegada -lo hemos visto ahora- la oración de Salomón a “un corazón que escucha”. En realidad me parece que aquí se resume toda la visión cristiana del hombre. El hombre no es perfecto en sí mismo, el hombre necesita relación, es un ser en relación. Su cogito no puede cogitare toda la realidad. Necesita de la escucha, de la escucha del otro, sobre todo del Otro con mayúscula, de Dios. Sólo así se conoce a sí mismo, sólo así se convierte en sí mismo.
Por mi parte siempre he visto aquí a la Madre del Redentor, la Sedes Sapientiae, el trono viviente de la sabiduría encarnada en su seno. Y como hemos visto, san Lucas presenta a María precisamente como mujer del corazón a la escucha, que está inmersa en la Palabra de Dios, que escucha la Palabra, la medita (synballein) la compone y la conserva, la custodia en su corazón. Los padres de la Iglesia dicen que en el momento de la concepción del Verbo eterno en el seno de la Virgen el Espíritu Santo entró en María a través del oído. En la escucha concibió la Palabra eterna, dio su carne a esta Palabra. Y así nos dice lo que es tener un corazón a la escucha.
María está aquí rodeada de los padres y las madres de la Iglesia, de la comunión de los santos. Y así vemos y entendemos propiamente en estos días que en el yo aislado no podemos escuchar realmente la Palabra: sólo en el nosotros de la Iglesia, en el nosotros de la comunión de los santos.
Y Usted, querido Don Enrico, nos ha mostrado, ha dado voz a cinco figuras ejemplares del sacerdocio, comenzando por Ignacio de Antioquía hasta el querido y venerable Papa Juan Pablo II. Así hemos realmente percibido de nuevo lo que quiere decir ser sacerdote, convertirse cada vez más en sacerdotes.
Usted también ha destacado que la consagración va hacia la misión, está destinada a convertirse en misión. En estos días hemos profundizado con la ayuda de Dios nuestra consagración. Así, con nuevo coraje, queremos ahora afrontar nuestra misión. El Señor nos ayude. Gracias a Usted por su ayuda, Don Enrico.

[Traducción del original italiano realizada por Patricia Navas
© Libreria Editrice Vaticana]

martes, 16 de febrero de 2010

La justicia divina, salvación para el hombre


Mensaje del Papa para la Cuaresma de 2010

La justicia divina, salvación para el hombre

CIUDAD DEL VATICANO, jueves 4 de febrero de 2010 (ZENIT.org).- Ofrecemos a continuación el Mensaje del Papa para la Cuaresma de este año, con el título "La justicia de Dios se ha manifestado por medio de la fe en Cristo" (Rm 3, 21-22), que ha sido dado a conocer hoy en rueda de prensa.

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Queridos hermanos y hermanas:
Cada año, con ocasión de la Cuaresma, la Iglesia nos invita a una sincera revisión de nuestra vida a la luz de las enseñanzas evangélicas. Este año quiero proponeros algunas reflexiones sobre el vasto tema de la justicia, partiendo de la afirmación paulina: La justicia de Dios se ha manifestado por la fe en Jesucristo (cf. Rm 3,21-22).
Justicia: "dare cuique suum"
Me detengo, en primer lugar, en el significado de la palabra "justicia", que en el lenguaje común implica "dar a cada uno lo suyo" - "dare cuique suum", según la famosa expresión de Ulpiano, un jurista romano del siglo III. Sin embargo, esta clásica definición no aclara en realidad en qué consiste "lo suyo" que hay que asegurar a cada uno. Aquello de lo que el hombre tiene más necesidad no se le puede garantizar por ley. Para gozar de una existencia en plenitud, necesita algo más íntimo que se le puede conceder sólo gratuitamente: podríamos decir que el hombre vive del amor que sólo Dios, que lo ha creado a su imagen y semejanza, puede comunicarle. Los bienes materiales ciertamente son útiles y necesarios (es más, Jesús mismo se preocupó de curar a los enfermos, de dar de comer a la multitud que lo seguía y sin duda condena la indiferencia que también hoy provoca la muerte de centenares de millones de seres humanos por falta de alimentos, de agua y de medicinas), pero la justicia "distributiva" no proporciona al ser humano todo "lo suyo" que le corresponde. Este, además del pan y más que el pan, necesita a Dios. Observa san Agustín: si "la justicia es la virtud que distribuye a cada uno lo suyo... no es justicia humana la que aparta al hombre del verdadero Dios" (De Civitate Dei, XIX, 21).
¿De dónde viene la injusticia?
El evangelista Marcos refiere las siguientes palabras de Jesús, que se sitúan en el debate de aquel tiempo sobre lo que es puro y lo que es impuro: "Nada hay fuera del hombre que, entrando en él, pueda contaminarle; sino lo que sale del hombre, eso es lo que contamina al hombre... Lo que sale del hombre, eso es lo que contamina al hombre. Porque de dentro, del corazón de los hombres, salen las intenciones malas" (Mc 7,15. 20-21). Más allá de la cuestión inmediata relativa a los alimentos, podemos ver en la reacción de los fariseos una tentación permanente del hombre: la de identificar el origen del mal en una causa exterior. Muchas de las ideologías modernas tienen, si nos fijamos bien, este presupuesto: dado que la injusticia viene "de fuera", para que reine la justicia es suficiente con eliminar las causas exteriores que impiden su puesta en práctica. Esta manera de pensar ¬advierte Jesús¬ es ingenua y miope. La injusticia, fruto del mal, no tiene raíces exclusivamente externas; tiene su origen en el corazón humano, donde se encuentra el germen de una misteriosa convivencia con el mal. Lo reconoce amargamente el salmista: "Mira, en la culpa nací, pecador me concibió mi madre" (Sal 51,7). Sí, el hombre es frágil a causa de un impulso profundo, que lo mortifica en la capacidad de entrar en comunión con el prójimo. Abierto por naturaleza al libre flujo del compartir, siente dentro de sí una extraña fuerza de gravedad que lo lleva a replegarse en sí mismo, a imponerse por encima de los demás y contra ellos: es el egoísmo, consecuencia de la culpa original. Adán y Eva, seducidos por la mentira de Satanás, aferrando el misterioso fruto en contra del mandamiento divino, sustituyeron la lógica del confiar en el Amor por la de la sospecha y la competición; la lógica del recibir, del esperar confiado los dones del Otro, por la lógica ansiosa del aferrar y del actuar por su cuenta (cf. Gn 3,1-6), experimentando como resultado un sentimiento de inquietud y de incertidumbre. ¿Cómo puede el hombre librarse de este impulso egoísta y abrirse al amor?
Justicia y Sedaqad
En el corazón de la sabiduría de Israel encontramos un vínculo profundo entre la fe en el Dios que "levanta del polvo al desvalido" (Sal 113,7) y la justicia para con el prójimo. Lo expresa bien la misma palabra que en hebreo indica la virtud de la justicia: sedaqad,. En efecto, sedaqad significa, por una parte, aceptación plena de la voluntad del Dios de Israel; por otra, equidad con el prójimo (cf. Ex 20,12-17), en especial con el pobre, el forastero, el huérfano y la viuda (cf. Dt 10,18-19). Pero los dos significados están relacionados, porque dar al pobre, para el israelita, no es otra cosa que dar a Dios, que se ha apiadado de la miseria de su pueblo, lo que le debe. No es casualidad que el don de las tablas de la Ley a Moisés, en el monte Sinaí, suceda después del paso del Mar Rojo. Es decir, escuchar la Ley presupone la fe en el Dios que ha sido el primero en "escuchar el clamor" de su pueblo y "ha bajado para librarle de la mano de los egipcios" (cf. Ex 3,8). Dios está atento al grito del desdichado y como respuesta pide que se le escuche: pide justicia con el pobre (cf. Si 4,4-5.8-9), el forastero (cf. Ex 20,22), el esclavo (cf. Dt 15,12-18). Por lo tanto, para entrar en la justicia es necesario salir de esa ilusión de autosuficiencia, del profundo estado de cerrazón, que es el origen de nuestra injusticia. En otras palabras, es necesario un "éxodo" más profundo que el que Dios obró con Moisés, una liberación del corazón, que la palabra de la Ley, por sí sola, no tiene el poder de realizar. ¿Existe, pues, esperanza de justicia para el hombre?
Cristo, justicia de Dios
El anuncio cristiano responde positivamente a la sed de justicia del hombre, como afirma el Apóstol Pablo en la Carta a los Romanos: "Ahora, independientemente de la ley, la justicia de Dios se ha manifestado... por la fe en Jesucristo, para todos los que creen, pues no hay diferencia alguna; todos pecaron y están privados de la gloria de Dios, y son justificados por el don de su gracia, en virtud de la redención realizada en Cristo Jesús, a quien exhibió Dios como instrumento de propiciación por su propia sangre, mediante la fe, para mostrar su justicia (Rm 3,21-25).
¿Cuál es, pues, la justicia de Cristo? Es, ante todo, la justicia que viene de la gracia, donde no es el hombre que repara, se cura a sí mismo y a los demás. El hecho de que la "propiciación" tenga lugar en la "sangre" de Jesús significa que no son los sacrificios del hombre los que le libran del peso de las culpas, sino el gesto del amor de Dios que se abre hasta el extremo, hasta aceptar en sí mismo la "maldición" que corresponde al hombre, a fin de transmitirle en cambio la "bendición" que corresponde a Dios (cf. Ga 3,13-14). Pero esto suscita en seguida una objeción: ¿qué justicia existe dónde el justo muere en lugar del culpable y el culpable recibe en cambio la bendición que corresponde al justo? Cada uno no recibe de este modo lo contrario de "lo suyo"? En realidad, aquí se manifiesta la justicia divina, profundamente distinta de la humana. Dios ha pagado por nosotros en su Hijo el precio del rescate, un precio verdaderamente exorbitante. Frente a la justicia de la Cruz, el hombre se puede rebelar, porque pone de manifiesto que el hombre no es un ser autárquico, sino que necesita de Otro para ser plenamente él mismo. Convertirse a Cristo, creer en el Evangelio, significa precisamente esto: salir de la ilusión de la autosuficiencia para descubrir y aceptar la propia indigencia, indigencia de los demás y de Dios, exigencia de su perdón y de su amistad.
Se entiende, entonces, como la fe no es un hecho natural, cómodo, obvio: hace falta humildad para aceptar tener necesidad de Otro que me libere de lo "mío", para darme gratuitamente lo "suyo". Esto sucede especialmente en los sacramentos de la Penitencia y de la Eucaristía. Gracias a la acción de Cristo, nosotros podemos entrar en la justicia "más grande", que es la del amor (cf. Rm 13,8-10), la justicia de quien en cualquier caso se siente siempre más deudor que acreedor, porque ha recibido más de lo que podía esperar.
Precisamente por la fuerza de esta experiencia, el cristiano se ve impulsado a contribuir a la formación de sociedades justas, donde todos reciban lo necesario para vivir según su propia dignidad de hombres y donde la justicia sea vivificada por el amor.
Queridos hermanos y hermanas, la Cuaresma culmina en el Triduo Pascual, en el que este año volveremos a celebrar la justicia divina, que es plenitud de caridad, de don y de salvación. Que este tiempo penitencial sea para todos los cristianos un tiempo de auténtica conversión y de intenso conocimiento del misterio de Cristo, que vino para cumplir toda justicia. Con estos sentimientos, os imparto a todos de corazón la bendición apostólica.
Vaticano, 30 de octubre de 2009
©Libreria Editrice Vaticana

miércoles, 10 de febrero de 2010

Los retos del 2010


Los retos del 2010

Benedicto XVI nos presenta las principales problemáticas que, como
humanidad, enfrentaremos en este año
Por Omar Árcega E.

El 11 de enero Benedicto XVI pronunció un discurso ante el cuerpo diplomático acreditado ante la Santa Sede. Allí realizó un recuento de los retos que, como humanidad, debemos afrontar en el 2010, problemáticas de las cuales depende un futuro óptimo, justo y equitativo.

1. Existe una resistencia a la protección del medio ambiente debido a cuestiones económicas y políticas. Esto quedó evidente en la fallida cumbre de Copenhague.
Quedan las cumbres de Bonn y México; allí se tendrá que librar una batalla.
2. En este año aún debemos afrontar la crisis económica que paralizó al mundo. No debemos olvidar que es fruto de una «mentalidad egoísta y materialista». Esto lleva a primar el afán de poseer convirtiendo a mi prójimo en herramienta de riqueza, y a una depredación de la naturaleza como medio para lograr fines monetarios.
3. El respeto a la persona humana es uno de los grandes retos, pues se pretende imponer una ideología que vulnera el derecho a la vida de los no nacidos. Una auténtica cultura de los derechos humanos respeta a la vida desde la concepción hasta su muerte natural. Únicamente así estaremos construyendo un mundo justo.
4. Gestión correcta de los recursos naturales, especialmente en los países subdesarrollados. Sólo esto garantizará un desarrollo económico sustentable.
5. El contrabando de drogas debe ser combatido eliminando las causas de pobreza que lanza a miles a esta criminal actividad.
6. Ha vuelto una feroz carrera armamentista entre naciones. Esto ocasiona que millonarios recursos sean desviados para compra de armas, olvidando temas como salud, educación y apoyos sociales. Muy cercano a este tema está el tráfico de armas que incentiva guerras fratricidas.
7. El número de refugiados debido a causas climáticas o de violencia aumenta. Esto repercute en la calidad de vida. Frente a estos éxodos las autoridades deben «trabajar con justicia, solidaridad y clarividencia».
8. Existe en países occidentales un desprecio a la religión y, sobre todo, a la cristiana.
Se promueve un laicismo excluyente y agresivo. Frente a esto se debe «definir una laicidad positiva fundada en la justa autonomía del orden temporal y espiritual», en donde se favorezca el «espíritu de responsabilidad compartida».
9. Existe un ataque contra el fundamento biológico de la diferencia entre los sexos.
En diversos puntos del orbe se promueven las uniones entre personas del mismo sexo.
Esto atenta contra las instituciones del matrimonio y la familia, fundamentos de toda sociedad.
10.- La humanidad enfrenta una incultura de la solidaridad y el diálogo. Esto repercute en violencia entre países, en conflictos sociales convertidos en ríos de sangre, en indiferencia ante las desgracias colectivas.


24 de enero de 2010, Año 14, No. 759
El Observador