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Radio Santa María de Toledo "PAN DE VIDA"

Pueden escuchar el programa de radio "Pan de Vida" del Arzobispado de Toledo, España. Programa dedicado a fomentar la Adoración Eucaristica perpetua en la Diócesis de Toledo desde que se inició en el año 2005. Lo interesante de este programa es que durante la primera media hora son testimonios de personas que participan en la adoración y cómo les ha cambiado la vida. En la segunda parte D. Jesús, sacerdote y rector de la Capilla, aclara dudas que le surge a la gente, con sencillez y fiel a la doctrina. El Horario (ESPAÑA) Jueves 20 a 21 horas-- Viernes 1 a 2 horas-- Sábado 0 a 1 horas-- Domingo 9 a 10 horas
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miércoles, 7 de diciembre de 2011

Inmaculada Concepción






LA INMACULADA CONCEPCIÓN DE LA VIRGEN MARIA

Los orígenes de la Fiesta




En la Constitución Ineffabilis Deus de 8 de Diciembre de 1854, Pío IX pronunció y definió que la Santísima Virgen María «en el primer instante de su concepción, por singular privilegio y gracia concedidos por Dios, en vista de los méritos de Jesucristo, el Salvador del linaje humano, fue preservada de toda mancha de pecado original». De esta manera proclamaba como dogma de fe de forma definitiva lo que la tradición popular había sostenido desde los comienzos de la Iglesia.



1. LA SAGRADA ESCRITURA

En la Sagrada Escritura encontramos algunas referencias (aunque no directas) a la Virgen. El primer pasaje escriturístico que contiene la promesa de la redención menciona también a la Madre del Redentor: “Yo pondré enemistad entre ti y la mujer y su estirpe; ella aplastará tu cabeza cuando tú aceches para morderle su talón” (Génesis 3:15).
Por otra parte en el evangelio de San Lucas, el saludo del ángel Gabriel (Cfr. Lucas 1:28) “Dios te salve, llena de gracia” , “chaire kecharitomene”, indica una alabanza a la abundancia de gracia, un sobrenatural estado del alma agradable a Dios, que encuentra explicación sólo en la Inmaculada Concepción de María. También se han visto referencias a la Virgen María en el libro de los Proverbios, el Eclesiático y el Cantar de los Cantares (Cfr. Cant. 4:7).



2. LOS PADRES DE LA IGLESIA

Respecto de la impecabilidad de María, los antiguos Padres son muy cautelosos, aunque insisten en dos puntos sobre todo: la absoluta pureza de María y su posición como segunda Eva (Cfr. 1 Cor 15:22). Esta celebrada comparación entre Eva, por algún tiempo inmaculada e incorrupta -no sujeta al pecado original- y la Santísima Virgen es desarrollado por varios Padres de la Iglesia: San Justino, San Ireneo de Lyon, Tertuliano, San Cirilo de Jerusalén y Sedulio entre otros.
Los escritos patrísticos sobre la absoluta pureza de María son muy abundantes: Orígenes la llama «digna de Dios, inmaculada del inmaculado, la más completa santidad, perfecta justicia, ni engañada por la persuasión de la serpiente, ni infectada con su venenoso aliento». San Ambrosio dice que «es incorrupta, una virgen inmune por la gracia de toda mancha de pecado». San Agustín declara que todos los justos han conocido verdaderamente el pecado «excepto la Santa Virgen María, de quien, por el honor del Señor, yo no pondría en cuestión nada en lo que concierne al pecado».
Los Padres sirios nunca se cansaron de ensalzar la impecabilidad de María. San Efrén describe la excelencia de la gracia y santidad de María: «La Santísima Señora, Madre de Dios, la única pura en alma y cuerpo, la única que excede toda perfección de pureza, única morada de todas las gracias del más Santo Espíritu [..], mi Señora santísima, purísima, sin corrupción, la solamente inmaculada».



3. EL ORIGEN DE LA FIESTA

La antigua fiesta de la Concepción de María (Concepción de Santa Ana), que tuvo su origen en los monasterios de Palestina a final del siglo VII, y la moderna fiesta de la Inmaculada Concepción no son idénticas en su origen, aunque la fiesta de la Concepción de Santa Ana se convirtió con el paso del tiempo en la de la Inmaculada Concepción.
Para determinar el origen de esta fiesta debemos tener en cuenta los documentos genuinos que poseemos. El más antiguo es el canon de la fiesta, compuesto por San Andrés de Creta, quien escribió su himno litúrgico en la segunda mitad del siglo VII. En la Iglesia Oriental la solemnidad emergió de comunidades monásticas, entró en las catedrales, fue glorificada por los predicadores y poetas, y eventualmente fue fijada fiesta en el calendario de Basilio II, con la aprobación de la Iglesia y del Estado.
En la Iglesia Occidental la fiesta aparece cuando en el Oriente su desarrollo se había detenido. El tímido comienzo de la nueva fiesta en algunos monasterios anglosajones en el siglo XI, en parte ahogada por la conquista de los normandos, vino seguido de su recepción en algunos cabildos y diócesis del clero anglo-normando. El definitivo y fiable conocimiento de la fiesta en Occidente vino desde Inglaterra; se encuentra en el calendario de Old Minster, Winchester, datado hacia el año 1030, y en otro calendario de New Minster, Winchester, escrito entre 1035 y 1056. Esto demuestra que la fiesta era reconocida por la autoridad y observada por los monjes sajones con considerable solemnidad.
Después de la invasión normanda en 1066, el recién llegado clero normando abolió la fiesta en algunos monasterios de Inglaterra donde había sido establecida por los monjes anglosajones. Pero hacia fines del siglo XI, a través de los esfuerzos de Anselmo el Joven, fue retomada en numerosos establecimientos anglo-normandos. Durante la Edad Media la Fiesta de la Concepción de María fue comúnmente llamada la «Fiesta de la nación normanda», lo cual manifiesta que era celebrada en Normandía con gran esplendor y que se extendió por toda la Europa Occidental.
Por un Decreto de 28 de Febrero de 1476, Sixto IV adoptó por fin la fiesta para toda la Iglesia Latina y otorgó una indulgencia a todos cuantos asistieran a los Oficios Divinos de la solemnidad. Para poner fin a toda ulterior cavilación, Alejandro VII promulgó el 8 de Diciembre de 1661 la famosa constitución «Sollicitudo omnium Ecclesiarum» en la que declaró que la inmunidad de María del pecado original en el primer momento de la creación de su alma y su infusión en el cuerpo eran objeto de fe.
Desde el tiempo de Alejandro VII hasta antes de la definición final, no hubo dudas por parte de los teólogos de que el privilegio estaba entre las verdades reveladas por Dios. Finalmente Pío IX, rodeado por una espléndida multitud de cardenales y obispos, promulgó el dogma el 8 de Diciembre de 1854.

Fuente: FREDERICK G. HOLWECK

miércoles, 8 de diciembre de 2010

La Inmaculada nos dice: "Confiad en Jesús, Él os salvará"


El cardenal Cañizares recuerda en Valencia que la devoción a la Inmaculada es garantía de confianza en la victoria del bien sobre el mal

Por SIC el 9 de diciembre de 2010

El cardenal Cañizares llama a “confiar en la victoria de Dios sobre el mal” ante las “dificultades en la Iglesia y en el mundo”En su homilía en la misa de la Inmaculada, asegura que “nadie ha hecho más que María por la paz”
El cardenal Antonio Cañizares, prefecto de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, ha hecho hoy un llamamiento desde Valencia, donde ha presidido la misa en la solemnidad de la Inmaculada Concepción, a “la confianza en el amor de Dios y en su victoria sobre el mal”, ante las “muchas dificultades, grandes y graves, en la Iglesia y en el mundo, también en España”.
El purpurado, que ha presidido la misa en la Catedral, invitado por el arzobispo, monseñor Carlos Osoro, ha asegurado en su homilía que “con Dios y con María Santísima, no caben el desaliento ni la desesperanza porque su victoria sobre el mal no tiene vuelta atrás”.
El Cardenal ha reconocido que “vivimos unos momentos en que no se sabe lo que es el mal o se piensa que apenas hace daño el hacerlo”, a pesar de que “el mal envenena siempre al hombre, lo empequeñece, lo daña”. Al mismo tiempo, “muchas y muy poderosas son hoy las fuerzas sociales, culturales y políticas que, tan irresponsable como ciegamente, y tan en contra el hombre y su futuro, pretenden arrebatar a niños y jóvenes la fe de nuestros padres o al menos entorpecer al máximo su debida transmisión”.
Ante esta realidad, “la desesperanza es una verdadera tentación, una auténtica amenaza que, dadas las circunstancias, hoy nos corroe de manera muy particular”, ha añadido el Cardenal.
Sin embargo, también es cierto que “Dios nos ama irrevocablemente, que de los males saca bienes para sus hijos, y que donde abunda el mal, Dios lo anega con la sobreabundancia de su gracia y su amor, como en María Purísima”.

“En nuestra debilidad actual se manifestará también el poder de la gracia de Dios”

“Nunca nadie ha hecho nada más decisivo para la paz y esperanza de los hombres como María con su sí a Dios”, ha proclamado el purpurado valenciano, que mañana será investido doctor Honoris Causa por la Universidad Católica de Valencia “San Vicente Mártir”.
En otro momento de su homilía, el Cardenal ha resaltado que “Dios quiere que seamos santos y no nos limitemos a la mediocridad y superficialidad de nuestro ambiente”, y ha precisado que, además, “Dios nos llama a la humildad y la confianza, seguros que en nuestra debilidad actual, la de nuestra cultura y nuestra sociedad, de nuestras comunidades cristianas y de nuestra actual situación de precariedad y crisis, se manifestará también el poder de la gracia de Dios y su misericordia”.
Por ello, el purpurado ha lamentado los efectos de la pérdida de la fe en Dios y ha asegurado que “no hay mayor callejón sin salida, ni mayor pobreza y desamparo de un pueblo, sobre todo si se minimiza el daño de esa pérdida y se intenta pasar de largo ante sus efectos destructivos deshumanizadores, porque entonces el interior de las personas y los pueblos se convierten en un desierto”.
Para evitar estas situaciones, el cardenal ha hecho un enérgico llamamiento a “abrir las puertas de nuestras vidas de par en para a María, la madre de Dios, sin cortapisa alguna; lo necesitan urgentemente, más que el pan, los niños y los jóvenes, en especial”.
Con el cardenal Cañizares, han concelebrado el arzobispo de Valencia, monseñor Carlos Osoro y su obispo auxiliar, monseñor Enrique Benavent, además una cuarentena de sacerdotes entre los que se encontraban los miembros del cabildo de la Catedral y los rectores de los seminarios de Valencia. En la misa, han participado todos los estudiantes y formadores de los Seminarios de Valencia y centenares de fieles que han abarrotado el templo. Entre otras personalidades se encontraban el vicepresidente tercero del Consell, Juan Cotino, el vicegran canciller de la UCV, José Tomás Raga, y el rector, José Alfredo Peris.
Al término de su homilía, el cardenal Antonio Cañizares ha invocado la intercesión de la Virgen María para la “urgente e inaplazable nueva evangelización”, para que vele “especialmente por las familias”, y para que, como patrona de España nos ayude a salir de esta crisis que “tantos estragos produce”. También ha implorado a María Inmaculada que “ayude a la Universdidad Católica San Vicente Mártir”, que hoy cumple siete años de su fundación y que mañana investirá como doctor Honoris Causa al cardenal Cañizares, “para que sea lugar donde se busque y encuentre la Verdad, y se enseñe la verdadera sabiduría para ayudar a la transformación de la Humanidad.”

(Foto: Alberto Sáiz)